Existe la creencia de que todos los vinos tintos son aptos para guarda y que todos los de cepas blancas no, sin embargo, esto no se puede aplicar como regla general. Hay ciertas cepas que tienen mayor capacidad de guarda como lo son el Cabernet Sauvignon, Carmenère y Syrah, en el caso de las variedades tintas, y el Chardonnay y Riesling en las blancas. No obstante, esto no significa que no se puedan guardar vinos de otras variedades, sino que, posiblemente, el tiempo de guarda deba ser menor ya que se recomienda consumirlos más jóvenes.